Amazonía


 

Nuestra propuesta se propone evitar la tumba de selva virgen y utilizar en cambio los rastrojos (terrenos utilizados antes) para establecer la chagra tradicional de las familias pero sin quemar. El aula viva busca sustituir la quema por prácticas sustentables que fertilizan los suelos y los protegen como la siembra de especies nativas, el uso de abonos orgánicos y el control natural de insectos, además del uso de la coberturas como abono.  Estos son dos elementos claves. 

Esta propuesta le permite a las familias permite cultivar durante varios años en el mismo terreno y se recuperan las semillas que se han venido perdiendo a través del tiempo. Cuando iniciamos en 2009, cada familia cultivaba en promedio 4 o 5 especies en su chagra. Actualmente encontramos que estas familias cuentas con entre 60 y 120 especies o variedades diferentes de plantas. Esto en las márgenes del río Amazonas (Perú, Brasil y Colombia). Otro elemento importante es la inclusión de árboles maderables en la chagra, lo cual trae como resultado que al cabo de cinco o más años, se deja de cultivar pan coger y se tiene un bosque muy valioso para el futuro de la familia. 

Nuestros Aliados

Durante los 12 años que lleva el proceso de trabajo realizado por Fucai en la margen del río amazonas en la frontera entre Colombia, Perú y Brasil, hemos desarrollado alianzas que nos han permitido adaptarnos de una mejor manera al contexto transfronterizo, aprovechar los conocimientos del talento local y hacer incidencia en las organizaciones que trabajan por la preservación de la Amazonía y la pervivencia de los pueblos indígenas. 

Entre nuestras alianzas más importantes se encuentran el SJPAM, Chagra Selva (Colombia-Perú), ACAAM (Brasil) y Las Hermanas Cordimarianas (Brasil).

Nuestra Metodología

En Fucai, hemos desarrollado una propuesta que genera resultados rápidos en las familias y comunidades, que se fundamenta en los relatos de origen de las plantas cultivadas de pueblos indígenas de la Amazonia como Moniyamena de los Uitoto, Wone de los Tikuna y Kaliawirinae de los Sikuani y los Piapoco. El árbol de la abundancia, centro de estos relatos,  es un relato mítico que hace parte del acervo cultural de los pueblos indígenas. Estos relatos tienen lugar en escenarios de escasez y abundancia y plantean que las familias y comunidades fueron creadas para vivir en la abundancia y no en la escasez. 

En Comunidades Indígenas de Abundancia buscamos sistematizar los primeros 6 años de la propuesta de trabajo que hemos construido de la mano de los pueblos indígenas de las márgenes del río Amazonas en las fronteras de Colombia con Perú y Brasil. En este libro se cuenta cómo hemos avanzado con las comunidades indígenas de esta región y su forma de habitar el mundo, para pasar de la escasez a la abundancia logrando una soberanía alimentaria sostenible, mejorando el uso de la tierra y beneficiando a otras especies a través de la agricultura como actividad mediante la cual se promueve conservación de los bosques amazónicos.

El objetivo de este libro es mostrar las lecciones aprendidas durante nuestro proceso de trabajo para facilitar a otras organizaciones el trabajo con comunidades indígenas y para destacar algunos temas que como equipo consideramos importantes a la hora de abordar el trabajo comunitario con estos pueblos.

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Aula Viva sobre Agricultura Agroforestal: una Iglesia que traspasa fronteras

ADN Celam. Una Iglesia que supera fronteras es uno de los logros del Sínodo para la Amazonía, algo que se ha ido concretando a nivel general y en pequeñas acciones y proyectos que dan sentido al trabajo de reflexión y organización a nivel general.

Pequeñas cosas que muestran el trabajo de la Iglesia

Podríamos decir que la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), que recientemente ha sido erigida canónicamente por el papa Francisco, es una de esas grandes expresiones a nivel general. También existen las pequeñas iniciativas, que no siempre son conocidas, pero que dan sabor al trabajo que la Iglesia viene realizando en tantos lugares de la Amazonía, en las periferias, en las fronteras, que no siempre son entendidas por los habitantes originarios de estos lugares.

Un ejemplo claro de eso lo encontramos en la Triple Frontera entre Brasil, Colombia y Perú, donde históricamente vivieron los ticunas, uno de los pueblos más numerosos de la Amazonía. Actualmente son más 50 mil ticuna, 36 mil en Brasil, 8 mil en Colombia y 7 mil en Perú. Para ellos las fronteras entre los tres países es algo que no siempre entienden y que muchas veces no tienen en cuenta en su vida del día a día.

Un trabajo en red

En una expresión de esa Iglesia que camina en red, que supera fronteras y genera caminos comunes entre diferentes instituciones eclesiales y civiles, tuvo lugar de 21 a 23 de octubre un Aula Viva sobre Agricultura Agroforestal en la Comunidad Indígena Ticuna de Umariaçu I, situada en el municipio brasileño de Tabatinga, en el Estado de Amazonas.

El aula forma parte del Proyecto Vida, que las hermanas Cordimarianas llevan a cabo desde São Paulo de Olivença, con la asesoría de la fundación colombiana Caminos de Identidad (FUCAI). En el evento también estuvieron presentes el Servicio Jesuita Panamazónico, que tiene su sede en la ciudad colombiana de Leticia, y la Caritas de la diócesis brasileña del Alto Solimões.

Trabajo con familias indígenas

A lo largo de los tres días, como informa Verónica Rubí, misionera laica argentina, que articula la Caritas en la diócesis de Alto Solimões, participaron 20 familias de agricultores de la Comunidad Indígena Umariaçu, donde la misionera reside.

Las aulas vivas, según Rubí, son instancias formativas en las que se trabajan las necesidades para posibilitar el pasar de una realidad de escasez a la abundancia, del monocultivo, muchas veces solo plantan yuca, al cultivo diversificado en el que se evite la quema de la selva. Para eso, se entregaron a cada una de las familias semillas y árboles frutales y maderables.

Curso teórico y práctico

Todo lo explicado el primer día fue puesto en práctica en el segundo, algo que fue vivido como una buena experiencia por los participantes, que se han comprometido a emprender estos cultivos diversificados, sin quemadas, enseñando a sus hijos a asumir estas prácticas agroforestales.

El curso finalizó con un día de cocina nativa, siendo trabajada la importancia de una alimentación variada, rica en proteínas, vitaminas e hidratos de carbono, afirma la articuladora de Caritas Alto Solimões. Distribuidos en cuatro grupos fueron elaborados 25 platos diferentes, con carnes, frutas y verduras locales, mostrando las muchas posibilidades que existen en ese sentido.

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