El Ayuntamiento de Alcobendas y Abenin se unen como aliados en La Guajira.


Foto no. 1. Niños wayuu de la comunidad de Câlata expresándose en el Taller No. 1 sobre prevención y contención del contagio de COVID-19.

Fuente: PALACIOS, L. Comunidad Câlata, La Guajira, Colombia.

 

Acciones humanitarias para la pervivencia de los niños y jóvenes wayuu en La Guajira colombiana en medio de la pandemia por COVID-19

 

María Paula Herrera Salazar
Antropóloga
Profesional de campo FUCAI

maria.herrera@fucaicolombia.org

El pueblo wayuu es uno de los 115 grupos étnicos que se auto reconocen como indígenas en Colombia y representa el 20% total de los indígenas en el país. El 90% de este pueblo indígena se encuentra ubicado en La Guajira colombo-venezolana, un territorio con múltiples riquezas naturales (paisajes extraordinarios, santuarios de flora y fauna, explotaciones de sal, carbón, gas natural, entre otras); pero también con grandes retos a nivel social y ambiental.

Desde hace varias décadas el pueblo wayuu atraviesa por una grave crisis humanitaria, cuyas principales víctimas han sido sus niños y niñas: se calcula que entre los años 2008 y 2013 murieron más de 4.000 niños wayuu por causas prevenibles, relacionadas con la desnutrición o la falta de agua potable y esta cifra se incrementa con el paso de los años. Tras una evaluación rigurosa, la Corte Constitucional de Colombia emitió la sentencia T-302 del 2017, en la cual declaraba el Estado de Cosas Inconstitucional al reconocer la vulneración masiva, generalizada, estructural y sistemática de los derechos de niños y niñas wayuu frente a su derecho de acceso a: agua, alimentación, salud y participación.

Hoy, cuatro años después, la Corte intenta tomar medidas más eficientes para el cumplimiento de la sentencia tras verificar que: los conflictos socio-ambientales, la falta de coordinación entre las entidades estatales responsables de velar por el bienestar del pueblo wayuu y en particular de sus niños y niñas; la falta de conocimiento de las tradiciones y formas de vida de este pueblo, la corrupción, la pobreza y la desigualdad estructurales, continúan poniendo en riesgo la vida de los niños y niñas indígenas.

La emergencia sanitaria y social causada por la COVID-19 ha empeorado la situación, pues las principales fuentes de ingresos de las familias wayuu son: la venta de sus tejidos y artesanías en las playas o centros poblados de la región, el pastoreo y la comercialización de sus ovinos, caprinos o pesca en los mercados locales. El prolongado confinamiento, sin la garantía de gozar de los derechos básicos fundamentales y las medidas asociadas a la mitigación del contagio de COVID-19 les han reducido la posibilidad de obtener los ingresos que antes devengaban y con ello conseguir un monto mínimo para comprar alimentos. Además, el cierre temporal de las instituciones educativas y de las unidades comunitarias de atención para la población de la primera infancia (UCA) ha dejado a cientos de niños y jóvenes fuera de cobertura del sistema que les prestaba alguna atención en salud, nutrición y educación de manera directa.

La situación de las comunidades es grave: muchas de ellas no cuentan con suministro de agua potable y los índices de desnutrición se encuentran ocho veces por encima de la media nacional; los indicadores de mortalidad por causas prevenibles son altos, ubicando al departamento en primer lugar de muertes de niños por desnutrición con un aporte del 23% del total de niños muertos en el país; además, los niveles de pobreza y desigualdad continúan aumentando dramáticamente.

Frente al contagio de la COVID-19, la población wayuu no ha contado con un plan articulado y universal de información y mitigación de la pandemia, que explique el alcance de esta enfermedad y le brinde los elementos de bioseguridad o asesoría frente al contagio, con un enfoque diferencial étnico, contextualizado y pertinente. No lo tuvo en el comienzo de la pandemia, ni lo tiene el día de hoy, cuando Colombia vive uno de los picos más extendidos en América Latina.

En este contexto, la Asociación Ben por la Infancia – abenin y su socio local, la Fundación Caminos de Identidad – Fucai, se alegran de comunicar que han dado inicio al proyecto Prevención y contención del contagio de la COVID-19 para la pervivencia de niños y jóvenes indígenas Wayúu y sus comunidades en La Guajira colombiana, subvencionado por el Ayuntamiento de Alcobendas. Se estima que con este proyecto se beneficiarán de forma directa al menos 500 personas de aproximadamente 100 familias de cinco comunidades: Mechuamana, Câlata, Jasainap’ Teshimana, Jotomana y Alapalein; además de cerca de los 1.000 beneficiarios indirectos de las comunidades aledañas. Agradecemos al Ayuntamiento y a la ciudadanía de Alcobendas por su solidaridad con el pueblo wayuu y los instamos a seguir el desarrollo de las actividades por nuestras redes sociales.

La ONGD abenin nace en el año 2003 para trabajar a favor de los derechos de la infancia. Dedica su esfuerzo a trabajar en sensibilización, cultural y cooperación internacional. Inscrita en la Agencia de Cooperación Internacional, AECID. En la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de Alcobendas. Realiza convenios de colaboración con otras organizaciones que trabajan en el mundo. WEB:  www.ongabenin.org ig: @ong_abenin

La Fundación Caminos de Identidad - Fucai lleva más de 30 años trabajando por el reconocimiento, inclusión, respeto y desarrollo de las comunidades indígenas en el territorio colombiano y latinoamericano, con resultados de alta satisfacción por parte de las comunidades beneficiarias, las autoridades locales y las entidades financiadoras de los proyectos. Ha llevado a cabo procesos enfocados a mejorar la calidad de vida de las comunidades en cuatro ejes fundamentales: familia, niñez y juventud; educación, soberanía alimentaria y gobierno propio. Garantizar el acceso a los derechos de niños, niñas y adolescentes indígenas de comunidades altamente vulneradas ha sido una meta constante de Fucai. WEB: www.fucaicolombia.org IG: @fucaicolombia_org

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